馃П The Last of Us II y el Conflicto Israel–Palestina: Una Distop铆a Occidental en Clave Intervenida

馃П The Last of Us II y el Conflicto Israel–Palestina: Una Distop铆a Occidental en Clave Intervenida

La Guardilla Podcast 4 min read May 25, 2025

The Last of Us Part II no es solo una obra postapocal铆ptica sobre venganza, redenci贸n y p茅rdida. En su tejido simb贸lico se filtra un subtexto pol铆tico que, sin ser expl铆cito, activa una lectura asociada al conflicto Israel–Palestina: muros, checkpoints, resistencia religiosa, tribalismo militarizado y una noci贸n ambigua del perd贸n.

Introducci贸n: del videojuego al paradigma pol铆tico
Como se ha se帽alado en lecturas medi谩ticas del juego, ciertos elementos evocan estructuras y s铆mbolos del contexto israel铆-palestino. Este art铆culo recoge esas lecturas y propone un an谩lisis narrativo: una f谩bula moderna del progresismo occidental enfrentado a un caos que no comprende.

1Wolves: el ej茅rcito funcional y brutal

Los Wolves (Frente de Liberaci贸n de Washington) representan una estructura militarizada que ejerce el control territorial a trav茅s de muros, checkpoints y represi贸n selectiva. Para algunos cr铆ticos, la comparaci贸n con un aparato militar estatal es directa: no son heroicos, pero s铆 “necesarios”.

Su brutalidad se enmarca en una l贸gica narrativa de mantenimiento del orden. En palabras simples: son los malos que necesitamos. Esta visi贸n encaja con una defensa liberal del aparato militar como “mal menor” frente a amenazas externas o religiosas.

Se les da un aura de civilizaci贸n y orden urbano frente al bosque, lo rural, lo tribal: “autodefensa” como relato.

2Scars: misticismo, martirio y retrato del Otro

Los Scars (Seraphites) son un culto religioso que rechaza tecnolog铆a, vive en aislamiento y se comunica por gestos. Siguen las ense帽anzas de una figura femenina sagrada: la Madre. Su cultura de martirio, sus t煤neles y su antagonismo hacia los Wolves activan una lectura: el “enemigo tribal” que encarna el caos religioso.

Lo que “dispara” la lectura

  • Religi贸n como identidad total.
  • Martirio, c贸digos rituales, aislamiento.
  • Territorio y clandestinidad: t煤neles, bosques, rutas ocultas.

El riesgo

  • Carga orientalista: “b谩rbaros m铆sticos” vs “fuerza racional”.
  • Paternalismo narrativo: “creen porque no conocen otra cosa”.
  • La mujer-s铆mbolo como escudo para evitar una referencia directa.
Idea inc贸moda: el juego evita mencionar el islam, pero mantiene el arquetipo occidental del “otro religioso” como amenaza cultural que debe ser contenida.

3Fireflies: el revolucionario idealista, incompleto

Las Luci茅rnagas representan una disidencia idealista que no termina de consolidarse. En el primer juego eran una fuerza progresista; en la secuela, su presencia se diluye, como una memoria ut贸pica.

Funcionan como “revoluci贸n domesticada”: aceptable si es inofensiva, intolerable si se arma. En una lectura liberal europea, incluso podr铆an encajar en el molde del “bueno razonable”: secular, pol铆tico, negociable… hasta que molesta al orden.

Revoluci贸n: aceptable como nostalgia. Peligrosa como potencia.

4Venganza, perd贸n y el orden sin justicia

La narrativa se construye alrededor de la venganza. Ellie busca justicia, pero la historia le susurra que el perd贸n es m谩s noble. Abby busca redenci贸n. Y al final, nada cambia: las estructuras de poder siguen en pie. No hay justicia: hay gesti贸n emocional.

El truco moral

  • El conflicto estructural se desplaza al plano individual.
  • Se debate “qu茅 persona perdona”, no “qu茅 poder sobrevive”.
  • La catarsis sustituye reparaci贸n.

Progresismo sin dientes

  • Sensibilidad alta, transformaci贸n baja.
  • Neutralizar extremos = mantener el centro.
  • “Sentir mucho, cambiar poco.”
El sistema se sostiene si los extremos se neutralizan: la revoluci贸n no es viable, el fanatismo es irracional, y el orden (aunque duela) es preferible.

5Joel: la masculinidad rota que no desaparece

Joel es una figura paterna que no sabe ser otra cosa. Su amor por Ellie se vuelve control. Y aunque muere pronto, su sombra permanece como dilema: proteger es amar, pero tambi茅n impedir crecer al otro.

En ese sentido, Joel tambi茅n puede leerse como una representaci贸n del progresista occidental: traumatizado, bienintencionado, paternalista sin saberlo. Un salvador que se niega a ceder el control, porque cederlo implicar铆a asumir su irrelevancia simb贸lica.

Frase: Ellie necesita libertad. Joel necesita significado. El juego no rompe el patr贸n: lo humaniza.

Conclusi贸n: ¿una alegor铆a progresista del colonialismo?

The Last of Us Part II no afirma nada, pero sugiere mucho. El conflicto Israel–Palestina aparece en forma de muros, t煤neles, cultos, milicias y estructuras de poder paternalistas. La historia no ofrece soluci贸n: ofrece resignaci贸n. El progresismo narrativo — sensible — reproduce una estructura clara: los extremos fracasan, el centro resiste.

“Un juego sobre el fin del mundo que no se atreve a imaginar uno nuevo.”

馃帣️ Si quieres, te lo convierto a formato guion de podcast: intro + 5 bloques + cierre con “pregunta trampa” para comentarios.

Publicado por La Guardilla Podcast HTML listo para Blogspot

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