💥 El Complejo de Ellie
💥 El Complejo de Ellie
Duelo, deseo y la caída del héroe masculino en The Last of Us. Un texto sobre lo que pasa cuando el “protector” ya no puede sostener su mito… y cuando la chica deja de ser espejo y pasa a ser sujeto.
IFreud, el deseo y el imperio masculino
Durante más de un siglo, el psicoanálisis ha sostenido que todo deseo masculino nace — y se ordena — en torno al complejo de Edipo: el niño desea inconscientemente a la madre y ve al padre como rival. El héroe, el drama, la moral, el poder… todo, según Freud, se articula en ese triángulo.
Pero Freud, claro, era un hombre de su tiempo: burgués, europeo, profundamente machista. Su modelo universal del deseo se construyó sobre cuerpos de mujeres que no hablaban, no elegían y no podían existir fuera de los roles de madre, esposa o histérica.
IIThe Last of Us y el fin del héroe que salva
The Last of Us toma los restos del mito del padre y los arrastra por el fango del apocalipsis. Joel no es Edipo: es el padre post-2008, roto por el fracaso económico, emocional y afectivo. No tiene esposa. No tiene futuro. Solo tiene una hija — Sarah — como última posibilidad de cumplir su función simbólica: cuidar, proteger, sobrevivir.
Cuando Sarah muere, no muere solo su hija. Muere el lugar que Joel ocupaba en el mundo. Lo que sigue no es redención: es recaída.
Cuando conoce a Ellie, no ve solo a una niña: ve una oportunidad. El Complejo de Ellie empieza ahí: cuando el hombre proyecta en una joven no su deseo sexual, sino su necesidad simbólica de seguir siendo útil.
IIIBella Ramsey, el escándalo de no ser deseable
Cuando se anunció que Bella Ramsey interpretaría a Ellie, parte del fandom se incendió. “No se parece a Ellie”, decían. Pero lo que realmente querían decir era: “no puedo desearla”.
No encajaba en la fantasía de “chica fuerte pero guapa”, de “niña que me necesita pero crecerá a mi gusto”. Ramsey rompía el pacto inconsciente del deseo masculino: no estaba allí para seducir, sino para ser.
IVEl duelo del hombre-protector
Joel, como muchos hombres, ama desde la utilidad. Cree que si protege, entonces merece afecto. Pero proteger sin ser pedido se convierte en control.
El final de Joel — y su muerte simbólica — es el precio de no haber entendido que Ellie no es su hija, ni su redención, ni su testamento.
Patriarcado narrativo
El hombre que no puede vivir si no sirve. El héroe que solo existe si es indispensable.
Nuevo relato
La chica ya no es extensión del deseo del hombre. La violencia no es glorificada ni redentora. El deseo no necesita obediencia para existir.
VEl apocalipsis del deseo masculino
The Last of Us no muestra el fin del mundo. Muestra el fin del mundo del hombre tal como fue construido: fuerte, útil, central, con un objeto amoroso que lo justifica.
La que queda es Ellie. No como figura materna. No como hija simbólica. Sino como una negación viva del deseo patriarcal.
El miedo masculino a no ser necesario.
El deseo que ya no encuentra lugar porque no hay cuerpos dispuestos a ser moldeados.
La frustración de no poder salvar a alguien que no quiere ser salvada.
Y eso, para quienes crecieron con un joystick en una mano y Freud en la otra, es el verdadero apocalipsis.

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