Patria querida, menhires y otras movidas

Patria querida, menhires y otras movidas

La Guardilla Podcast 14 min read Jun 13, 2025

Pelayo, Pelayo… líder de las huestes cristianas contra el enemigo musulmán, según cuentan. Muchos boomers lo recuerdan de sus clases de historia (o de los memes de Facebook) como ese héroe de la resistencia cristiana, parapetado en la Cordillera Cantábrica mientras al sur todo estaba “conquistado” por los moros.

🔥 PRIMER BLOQUE: ¿Qué sabemos con seguridad?

En algún momento del siglo VII — pongamos entre el 600 y el 700 — en la península arábiga aparece un tal Mahoma, comerciante de La Meca, que acaba fundando no solo una religión, sino un proyecto político-religioso con más pegada que ningún otro en ese momento histórico. Nace el Islam, y con él un imperio que en pocas décadas arrasa (en todos los sentidos) buena parte de Asia, el norte de África y la Península Ibérica.

Ya en el año 711 o 712, en lo que podríamos llamar la edición “expansión total” del califato omeya, las tropas de Tariq ibn Ziyad cruzan el Estrecho. Según la historia oficial, todo se desencadena por un chismecito entre visigodos: un tal Witiza, cabreado porque Rodrigo se corona como rey de los visigodos, llama a los musulmanes para meterle mano.

Traducción pop: “los musulmanes conquistaron toda Hispania en siete años”. Así contado, parece una partida rápida del Age of Empires.

Y mientras tanto, por el norte, en una tierra montañosa entre Cantabria, Picos de Europa y Asturias, aparece en escena un tal Pelayo. Noble visigodo (o eso dicen), con corte propia (o eso parece), que supuestamente lidera una resistencia desde Covadonga, en plan proto-héroe nacional con capa y espada.

🧠 Segundo bloque: ¿Qué era Hispania, mientras clavas tu pupila en mi pupila…?

Primero: tenemos que olvidarnos de la Edad Media como ese videojuego de reyes, estados nación, y súbditos todos iguales, como si alguien hubiera hecho “copiar y pegar” con Paint. Esa imagen de Europa como unidad, con banderas y fronteras claras, no existía. Punto.

Si estudias un poco más el feudalismo — y no como quien se agarra la espada al grito de “¡ESPAÑAAAA!” — empezarás a entender que esos reinos, condados, fueros, nobles y demás vainas medievales no eran países, sino estructuras militares y productivas, pensadas para proteger grano, ganado y gente. Es decir, estaban bajo la lógica del vasallaje, no bajo una lógica estatal moderna.

Idea clave: en ese mundo, “identidad” = quién cobra, quién protege y quién manda. No un DNI con banderita.

Los visigodos, por ejemplo, no eran una “España unificada”. Eran una élite militar, una minoría étnico-política-social que mandaba sobre un mosaico de poblaciones hispanorromanas, germánicas, celtas y lo que se terciara. Eran una especie de red feudal que se mantenía a base de pactos, matrimonios, saqueos, y batallas entre ellos. Lo de “España visigoda” es una etiqueta moderna para lo que era más bien una guerra de bandas con palacios.

Y aunque a algunos hispanistas u occidentalistas les joda, Europa siempre ha sido un colador. Cada vez que bajaba el termostato en las estepas euroasiáticas, venía alguien de visita: celtas, indoeuropeos, godos… y hoy lo mismo, pero con nombre de refugiados climáticos.

Lo mismo con África: si miras mapas de hace 1000 años, verás más flujo cultural entre el Magreb y la península ibérica que entre, por ejemplo, Galicia y Aragón. Antes que Europa fuera Europa, el sur de Hispania ya tenía presencia bereber, comercio norteafricano y comunidades mixtas.

Los griegos llamaban Hispania a esta tierra… por los conejos. Con eso ya te lo digo todo.

🏰 Tercer bloque: Neogoticismo, aldeas random y un señor que quería venirse arriba

Otro momento épico de la historia de España™ es cuando, según cuentan, Pelayo (o quizá su nieto Alfonso I, porque las crónicas medievales son como el WhatsApp familiar: nadie se pone de acuerdo) va a Covadonga y se le aparece la Virgen. Ahí nacería el relato de la “primera victoria cristiana” y la señal divina que legitima la llamada Reconquista.

Esta historia, bastante desconocida durante siglos, cobra fuerza en el siglo XIX: fiebre nacionalista y romanticona, Europa entera buscando leyendas fundacionales. Francia tenía a Juana de Arco, Alemania a sus nibelungos y España… pues a Pelayo y la Virgen de Covadonga.

Esto se conoce como tesis neogoticista: la idea de que el reino astur era continuidad del visigodo (Toledo → Covadonga). Útil políticamente, difícil de demostrar con pruebas contemporáneas.

Y aquí entra el marketing medieval: inventarte linaje, milagro y relato místico era simplemente hacer buena política. No era un conflicto de naciones; era quién tenía fuerza, quién cobraba tributos y quién podía decir “aquí mando yo”.

— “¿Y si lo borraron para tapar la gloria de España?”
— Sí, claro. Seguro que el poder omeya se puso a censurar a un caudillo de montaña como prioridad uno.

⚔️ ¿Qué sabemos con seguridad? (versión “esto es feudalismo, hermano”)

Tras la caída de los godos, lo más probable es que muchas élites visigodas se adaptaran al nuevo poder, pactaran o cambiaran de bando. Esto es normal en sistemas feudales: alianzas y tributos se mueven según convenga.

Con los dhimmíes había vías: pagar tributo y seguir, convertirte y subir en la jerarquía, o cuando se diera el contexto, intentar autonomía local. La religión importaba, sí, pero no funcionaba como frontera nacional.

“No era la Eurocopa de religiones”. Era feudalismo: pactos, impuestos y músculo militar.

Por eso la “conquista en siete años” encaja mejor como transición rápida con pactos y rendiciones que como película homogénea de invasión total a espada limpia.

🏔 Cantabria y Asturias, patria querida: más Age of Empires que cruzada divina

El norte peninsular se parece más a una partida del Age of Empires que al relato homogéneo de cristiandad heroica. El imaginario nacionalista colocó al norte como baluarte romano… u “aldea gala irreductible”. Y ambas cosas son verdad y mentira a la vez.

No es lo mismo Liébana, Potes, los valles interiores, la costa o el Besaya. No puedes meterlo todo en una provincia con borde negro. Eran ecosistemas sociales distintos, con repoblaciones, guerras locales, cambios de régimen y capas culturales superpuestas.

Idea clave: el norte no era una unidad política ni religiosa: era un mosaico de clanes, sincretismos y estructuras sociales diversas.

Y sí, tradiciones como mascaradas de invierno, rituales de monte y elementos sincréticos sobreviven y se mezclan con cristianismos locales. No hace falta romantizarlo como “paganismo puro”: basta con entenderlo como continuidad cultural.

📜 El mundo de Pelayo y la manipulación: entre menhires, curas perdidos y crowdfundings feudales

Pelayo (o Pelagius) probablemente fue un caudillo local astur, en un momento en el que el cristianismo aún se estaba asentando y disputaba control simbólico con tradiciones anteriores. Imagina la asamblea de aldea: un cura, dos señores, un druida festivo y todo el mundo opinando.

Además, tras frenos como Poitiers, el interés estratégico por la cornisa cantábrica no era comparable al del sur. Y la mítica Covadonga, recogida en crónicas tardías, encaja mejor como escaramuza y propaganda legitimadora que como gran giro militar de época.

Pelayo y Alfonso I no son lo mismo: uno fue caudillo con suerte; el otro entendió el valor del storytelling y el linaje “neogodo” para legitimar poder ante otras élites.

En ese mundo, aliarte con el amigo de tu enemigo era lo normal. Había pactos cruzados, conflictos internos, parentescos inesperados y una realidad social bastante más líquida de lo que cuentan los memes.

📚 Corroboración y fuentes históricas

🛡️ Origen de Pelayo y contexto astur

  • Pelayo aparece en crónicas del siglo IX (Albeldense y Rotense), con carga propagandística alfonsina.
  • El nombre Pelagius es latino (no germánico), lo que sugiere contexto hispanorromano/local.
Fuentes citadas: Crónica Albeldense (c. 881), ed. José Gil Fernández. · Roger Collins, Early Medieval Spain: Unity in Diversity, 1983.

⚔️ Covadonga y la “batalla”

  • No aparece en fuentes árabes contemporáneas como gran evento; su peso es simbólico y retrospectivo.
  • La historiografía crítica la interpreta como escaramuza localizada más que gran victoria estratégica.
Fuentes citadas: Claudio Sánchez-Albornoz, Orígenes de la nación española, vol. II, 1975. · Eduardo Manzano Moreno, Conquistadores, emires y califas, 2006.

🤝 Alianzas interreligiosas y lógica feudal

  • Alianzas cruzadas y pactos entre élites fueron habituales (política de poder, no “bloques nacionales”).
  • Relaciones Navarra–Califato muestran contactos, parentescos y diplomacia pragmática.
Fuentes citadas: Maribel Fierro, Abderramán III y el Califato de Córdoba, 2011. · Pierre Guichard, Al-Ándalus: estructura antropológica…, 1976. · Fernando Valdés Fernández, “Relaciones entre Navarra y el Califato de Córdoba”, Al-Qantara, 1993.

🏛️ Neogoticismo y construcción del relato

  • La tesis neogoda se refuerza con Alfonso III y crónicas/genealogías para legitimar dinastía.
  • El romanticismo del XIX–XX instrumentaliza el mito para identidad nacional basada en “Reconquista”.
Fuentes citadas: Julio Valdeón Baruque, Los reinos cristianos en la Edad Media, 2003. · Isabel Alfonso Antón, Ordenar el mundo, 2006. · Josep Fontana, La historia de los hombres, 2000.

📚 Corroboración, matices y falsedades

✅ Hechos bien respaldados

  • Pelayo existió y fue un líder local citado en crónicas del siglo IX (aunque su papel se amplifica después).
  • Covadonga fue probablemente una escaramuza; su importancia es simbólica más que militar.
  • El Reino de Asturias usó el mito de Pelayo como herramienta legitimadora (especialmente con Alfonso III).
  • Parte de las élites visigodas colaboraron/negociaron con el nuevo poder tras 711.
  • No existía una “nación” unificada: predominan vasallajes, tributos y conveniencia política.

⚠️ Plausible, pero matizable

  • Pelayo como heredero visigodo: es una construcción útil, pero difícil de probar con fuentes contemporáneas.
  • Supervivencias paganas/animistas: hay sincretismos, pero documentarlos al detalle puede ser irregular según zona.
  • Alianzas interreligiosas: existen y están documentadas, pero convivieron con violencia y tensiones reales.
  • “Más autonomía” bajo dominio islámico: cierto en parte y según contextos, gobernantes y regiones.

❌ Falsedades / propaganda clásica

  • “Pelayo fundó España”: falso (ni concepto moderno ni estado nacional).
  • “Covadonga fue gran victoria estratégica”: falso en enfoque historiográfico crítico (peso retrospectivo).
  • “Reconquista unitaria e ininterrumpida desde el siglo VIII”: falso (proceso discontinuo y pragmático).
  • “Cristianos vs musulmanes como bloques homogéneos”: falso (divisiones internas y pactos cruzados).

💬 ¿Qué te parece? ¿Te suena más a “epopeya nacional” o a “política feudal con marketing del bueno”? Si quieres, lo convertimos en guion de podcast con secciones y ráfagas.

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